Redacción Carlos Villa
El Poder Legislativo del Estado de México además de aprobar la reforma electoral en su Plan B, también avanzó en materia de reconocimiento hacia el colectivo de la diversidad sexual y el fortalecimiento de la figura materna durante el nombramiento de una persona.
El congreso mexiquense dio un paso gigante para el avance en el derecho, reconocimiento y libertad de todas las personas que pertenezcan a la diversidad sexual, con la aprobación de algunas leyes y reformas a la legislación local que tienen como resultado, entre muchos efectos positivos; que las personas ejerzan su identidad y sexualidad con total autonomía.
Lo anterior en virtud de que se avalaron por mayoría reformas al Código Civil que la identidad no binaria sea reconocida y cobijada por las instituciones del Estado, así como la libre determinación del orden en los apellidos, es decir, que no sea obligatorio que el paterno tenga que ir primero que el de la madre.
El hecho de que una legislatura reconozca y legisle a favor de los grupos vulnerables en los espacios parlamentarios se traduce en el ejercicio de una vida pública y de derechos políticos con mayor determinación para las personas cuya identidad, siempre terminaba siendo un lastre más que una virtud al momento de hacer algún trámite o simplemente por su elección y libertad de sentirse con determinación.
Asimismo, el hecho predeterminado de que el apellido paterno siempre debía ir al inicio después del apellido de la madre en el nacimiento de un varón probablemente establecido de esta manera por motivos patriarcales y machistas, con esta aprobación, también se rompen con siglos de reglas que, en el papel, y en la vida pública, no le dotaban a las mujeres de opinión, participación y derechos.
Estas reformas, impulsadas desde el ejecutivo estatal, no solo fueron producto de diálogos en el congreso mexiquense, fueron articuladas escuchando a la sociedad civil y en colaboración con organizaciones como el colectivo Fuera del Clóset A.C, por lo que, cuando los colectivos se manifiestan y hacen valer sus derechos, pueden lograrse grandes avances y reconocimientos para todos los que han sido invisibilizados.
Así que, a partir de ahora, los habitantes del Estado de México habitan una entidad que reconocen la existencia de la identidad no binaria, aquella que no se siente correspondida ni con lo que socialmente conocemos de un hombre o de una mujer.
E igualmente, todas las personas presentes en la entidad o algún mexiquense que esté por nacer, cualquiera de sus dos padres podrá elegir (y no ser impuesto) el apellido que deseen llevar en un primer orden, pues la importancia del orden, y de nombrarnos, siempre ha sido visible, necesaria y simbólica.

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