Redacción: Regina Melo Rodríguez
Investigadores del MIT diseñaron y desarrollaron un sensor ingerible que mide solo 9mm, su función es medir la temperatura corporal en tiempo real.
¿Te imaginas poder revisar el estado de tu cuerpo por dentro con la misma facilidad con la que consultas las notificaciones de tu teléfono? Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, mejor conocido como el MIT, ha desarrollado un dispositivo que parece salido de la ciencia ficción, pero que ya es una realidad. Se trata de un sensor ingerible diseñado con un propósito muy claro: medir la temperatura interna del organismo en tiempo real de una forma que no resulte incómoda ni invasiva para las personas.
El objetivo es dejar atrás los métodos tradicionales y ofrecer un sistema de monitoreo continuo mucho más eficiente. Aunque la realidad es que ya existen en el mercado algunos termómetros en formato de cápsula para atletas o pacientes, este nuevo modelo se destaca por completo del resto gracias a su tamaño verdaderamente miniatura, resolviendo el gran problema de la incomodidad al tragarlos.
Su funcionamiento y tamaño son realmente sorprendentes. Los científicos lograron integrar tecnología avanzada en una cápsula sumamente pequeña que mide apenas nueve milímetros de diámetro. Lo más sorprendente de su diseño es que no requiere de las baterías convencionales que suelen ser pesadas o tóxicas; en su lugar, el sensor funciona mediante un sistema de respuesta inalámbrica.
Esto significa que reacciona ante señales enviadas por un dispositivo externo, el cual lee los sutiles cambios físicos que sufre el microchip según el calor del cuerpo. Una vez ingerido, el dispositivo recolecta datos térmicos con una gran precisión y los transmite de manera inalámbrica a un receptor externo, como lo haría un teléfono.
Entre sus principales ventajas se encuentra la capacidad de detectar a tiempo infecciones ocultas o golpes de calor en atletas de alto rendimiento mientras realizan sus actividades normales. Además, al estar fabricado con materiales seguros para el cuerpo, es completamente seguro para el organismo y se desecha de forma natural tras cumplir su función.
La gran pregunta que surge ahora es si este avance estará disponible pronto para el público en general. Aunque los ensayos iniciales han sido, sin lugar a duda, un éxito en los laboratorios, el dispositivo aún se encuentra en una etapa de desarrollo y aprobación. Esto significa que todavía tardará algunos años en llegar a los hospitales y farmacias, ya que debe superar estrictas normativas antes de comercializarse de forma masiva.
En conclusión, este proyecto del MIT demuestra que el futuro de la medicina se encamina hacia la microtecnología. Es una propuesta innovadora que no solo facilitará la labor de los profesionales de la salud, sino que también nos dará herramientas accesibles para cuidar nuestro bienestar diario de una manera mucho más práctica y moderna.
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