Redacción: Ana Paola Pazaran
La tecnología del sueño ha crecido con rapidez en los últimos años, ofreciendo apps, relojes inteligentes y dispositivos diseñados para mejorar el descanso. Sin embargo, no todas estas herramientas cumplen lo que prometen.
Durante los últimos años la tecnología ha estado evolucionando con relación a como se podría analizar y mejorar la calidad del sueño, mediante diversos dispositivos e incluso aplicaciones que prometen ser útiles en medir como duermes. En España se dio a conocer que el 56% de los adultos ya no logran dormir las horas necesarias debido a las pantallas, estrés laboral, etc.
Pero lo que realmente nos preguntamos es: ¿funcionan o simplemente dan la sensación de que dormimos mejor? Todos estos dispositivos recopilan la información a base de sensores que les permiten saber si estás despierto, dormido e incluso en una fase más profunda. Entre los más comunes se encuentran los relojes inteligentes, las pulseras de actividad, los anillos inteligentes y las aplicaciones móviles de seguimiento del sueño.
Sin embargo, especialistas señalan que estos datos no siempre son precisos, ya que muchos dispositivos no miden el sueño de forma directa, sino que lo estiman a partir del movimiento y la frecuencia cardiaca. Esto puede generar interpretaciones equivocadas sobre la calidad real del descanso.
A pesar de ello, cada vez más personas confían en estas herramientas para ajustar sus rutinas nocturnas. El problema surge cuando la tecnología deja de ser una guía y se convierte en una fuente de ansiedad por alcanzar un “sueño perfecto” que, en muchos casos, no es realista.
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