Redacción: Amairany Ramírez
Los representativos de Puebla y la CDMX se coronaron campeones del Abierto Mexicano de Futbol para Ciegos, consolidándose como potencias nacionales y perfilándose hacia el Campeonato Americano IBSA en Brasil.
El rugido del balón sonoro marcó el ritmo de una jornada histórica en la Ciudad de México. Tras cuatro días de intensa competencia, las instalaciones de la Utopía Mixhuca se convirtieron en el epicentro del deporte adaptado nacional al albergar las grandes finales del Abierto Mexicano de Futbol para Ciegos CDMX 2026. Este certamen, que reunió a 12 de las mejores escuadras del país, no solo definió a los nuevos monarcas nacionales, sino que funcionó como el escaparate principal para integrar la preselección que representará a México en el Campeonato Americano IBSA en Sao Paulo, Brasil, el próximo mes de septiembre.
En la categoría femenil, el equipo de Topos Puebla dio una cátedra de estrategia y técnica individual. Las poblanas se alzaron con el título tras vencer de forma contundente 3-0 al combinado de la Federación Mexicana del Deporte para Ciegos y Débiles Visuales (FEMEDECIDEVI), el cual integró a talentos provenientes de Tlaxcala y Baja California.
La gran figura del encuentro fue Aide Hernández, quien firmó un doblete espectacular. Con una velocidad que dejó atrás a la zaga defensiva, Hernández relató que sus anotaciones fueron fruto de la comunicación constante y el esfuerzo colectivo. “Esta vez nos tocó defender, atacar y comunicarnos mucho… uno (de los goles) fue cruzado y el otro al centro”, expresó la delantera poblana al finalizar el encuentro. A la fiesta goleadora se sumó Ángeles Ortiz, quien selló el marcador con un potente remate de media vuelta, una jugada que ella describe como su sello personal.
Más allá del trofeo, las jugadoras destacaron la importancia de este triunfo para impulsar la creación de una selección nacional femenil sólida que pueda competir a nivel internacional, demostrando que el deporte adaptado en México está listo para grandes desafíos.
Por otro lado, la final varonil ofreció un espectáculo de alta tensión entre dos viejos conocidos: la Ciudad de México y Puebla. En un duelo sumamente equilibrado y caracterizado por la exigencia física, el equipo de la capital logró imponerse con un marcador de 2-1.
Los responsables de bordar la estrella para la CDMX fueron Reynaldo Rivera y Gustavo Ramírez, quienes aprovecharon las oportunidades clave para inclinar la balanza a su favor. A pesar de la derrota, el equipo poblano demostró por qué es uno de los referentes de la disciplina, manteniendo la incertidumbre hasta el último minuto del juego.
Con la conclusión de este torneo, el seleccionador nacional Patricio Ramírez y su equipo técnico iniciarán el proceso de análisis para conformar la lista de convocados que viajarán a Brasil. Según las reglas de la Federación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA), las delegaciones deben estar compuestas por diez jugadores de campo y dos porteros.
Este evento no solo celebró la victoria de dos estados, sino que reafirmó el crecimiento del futbol para ciegos en México, un deporte que exige una agudeza sensorial extraordinaria y un nivel de confianza absoluta entre los jugadores y sus guías detrás de la portería. La meta ahora está puesta en Sao Paulo, donde el talento detectado en la Utopía Mixhuca buscará poner el nombre de México en lo más alto del podio continental.
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