Redacción: Ana Ruiz
Con la edad, la producción de colágeno y elastina disminuye, lo que causa que la piel pierda su firmeza y elasticidad, por lo que el envejecimiento es natural. Es por eso que un buen masaje es crucial para mantener una piel sana.
Muchas mujeres tienen el temor de perder el colágeno de su piel y recurren a activos que se han vuelto virales como el colágeno, el retinol o la vitamina C. Y aunque son un buen tratamiento para cuidar la salud de la piel, a partir de los 40 cuando los cambios hormonales se empiezan a experimentar debido a la cercanía a la perimenopausia se deben de tomar otras medidas.
Cinco minutos de respiración lenta o de masaje facial consciente no son una frivolidad, sino son una forma de regular el sistema nervioso autónomo, el que decide si la piel repara o se defiende. Cuando le damos ese espacio al cuerpo, la barrera deja de estar en modo alarma y empieza a estar en modo reparación.
El trabajo corporal y la corrección postural son incorporados cada vez más a los tratamientos faciales, antes de empezar con la rutina del skincare para desmaquillar la piel se realizan movimientos en las extremidades y se prioriza el cuello, ya que estimular el nervio vago es crucial para la salud de la piel porque activa el sistema parasimpático, reduciendo el estrés crónico y los niveles de cortisol, lo que disminuye la inflamación. Al bajar la inflamación, mejora la barrera cutánea, combate el acné, la rosácea y el envejecimiento, promoviendo una piel radiante.
Una gran recomendación es la osteopatía una disciplina terapéutica manual que diagnostica y trata disfunciones del sistema musculoesquelético y otros tejidos, buscando restaurar el equilibrio estructural y funcional del cuerpo. Se enfoca en la capacidad de autocuración del organismo, utilizando técnicas como manipulación articular, estiramientos y masajes para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y promover la salud integral.
El realizar masajes linfáticos cuello- clavicula también ayudamos a nuestra piel a verse más firme y joven ya que se trata de una técnica que estimula el cuerpo y se pueden incorporar ventosas, masajes y contacto con el agua fría. Para realizarlos es muy fácil solo aplica aceite o crema desde la oreja, deslizando con presión suave siguiendo por el cuello hasta la clavícula. Repite 10 veces cada lado. Y termina con presiones en la zona supraclavicular ósea arriba de las clavículas.
¿Por qué es tan importante masajear el cuello durante la rutina de cuidado facial?
El 80% del retorno linfático de la cara pasa por el cuello hacia la zona clavicular. Si hay tensión aquí, se acumula líquido en el rostro causando bolsas, papada e inflamación. Además, la fascia cervical conecta directamente con la fascia facial. Si el cuello está tenso, la cara también. Y eso afecta también a la postura: la tensión en cuello y trapecio, altera la biomecánica de la mandíbula, provocando bruxismo, asimetrías y envejecimiento acelerado. Con lo cual, no puede haber tratamiento facial efectivo sin trabajar el cuello. Es el culpable silencioso del 70% de los problemas faciales”. Así que cuidar esta zona es otra manera de cuidar la piel.
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