Redacción: Carolina Herrera
La película japonesa “100 Metros Lisos” se posiciona como uno de los nuevos éxitos de Netflix al combinar deporte, drama y una animación única que ha captado la atención del público internacional.
Demostrando dinamismo y deportividad, “100 Metros Lisos”, la animación nipona que Netflix estrena en su catálogo se ha convertido en el nuevo ejemplo de la fuerte apuesta que la plataforma ha creado hacia el anime, y como su plan se ha vuelto cada vez más interesante.
Después de pasar desapercibida en los cines de Japón, “100 Metros Lisos”, pisó tierras de la plataforma de streaming el pasado 31 de diciembre, y recientemente se ha posicionado como parte de su top 10 de películas globales en lengua no inglesa. Lo que ha llevado a considerarse fuerte oponente de otros grandes títulos deportivos como “Slam Dunk” y “Haikyu!!” gracias a su historia cargada de emociones reales y un valor duradero.
Su narrativa aborda una clásica carrera de 100 metros lisos que, al transcurrir los minutos, esta se transforma en un escenario de superación, determinación y hasta un poco de obsesión, característico de la fórmula japonesa. Sin embargo, el largometraje sumerge poco a poco a todo espectador en temas de índole deportivo, aunque muchos de ellos no tengan ni idea de ese mundo, lo que demuestra que su estructura puede convertir una historia de un deporte minoritario a una carrera que puede definir el destino de una vida.
Teniendo de base la historia original de Uoto, dirigida por Kenji Iwaisawa y escrita por Yasuyuki Muto, “100 Metros Lisos” nos presenta la vida de Togashi, un corredor con un talento innato que domina las carreras de 100 metros lisos, que por destino termina entrenando a un compañero de clases, Komiya. Este lo motiva para superarse a sí mismo y en años más tarde, sería el único rival a su altura que lo llevará a superar sus propios límites. Demostrando que más allá de ganar, o de ser el número uno, tener una competencia limpia, segura y que te oriente a tu máximo esfuerzo, en muchas ocasiones es lo que refleja la verdadera victoria.
Al principio de la historia se puede apreciar un ambiente divertido y fresco al presentar el contraste entre las vidas diferentes de los dos jóvenes que solo tienen algo en común: ser el más rápido de Japón. Sin embargo, a medida que transcurren los hechos, la armonía de la animación se vuelve más enfática en escenas emocionales que a través de la rotoscopia en 2D, una técnica que deriva en crear la animación a través de dibujos en material de archivo grabado en vivo, las expresiones corporales mantienen una fluidez tan realista que pareciera que se tratase de una persona real.
De esta forma, “100 Metros Lisos” se ha catapultado como un imperdible en la lista de películas de anime que habla más allá de un deporte, sino que permite al espectador llegar a temas de esfuerzo, identidad y rivalidad. Su presencia en Netflix es un claro ejemplo de la fuerte apuesta de la plataforma por ampliar la distribución del anime.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ




Agregar comentario