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Dormir no es un lujo: es el hábito que más protege tu salud

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Negar la importancia que resulta para el cuerpo humano un descanso reparador por las noches implica asumir las consecuencias que no reparar al organismo desencadene después, aunque no conocerlas también te haga responsable.  

Redacción Carlos Villa 

Cuando somos parte de una dinámica social a la que gran parte de nuestro día se nos va en trasladarnos hacia el lugar donde que trabajamos, que muchas veces un trayecto tan pequeño se recorre en dos horas por la exacerbante cantidad de tráfico o problemas en el transporte pública resulta vital y urgente parar un momento para cuidar de nuestra salud, aunque casi nunca pasa así.  

La mayor parte del tiempo nos inclinamos por tener “otras cosas más importantes por hacer” que meditar un momento del día, preocuparse por comer en los instantes necesarios una ingesta balanceada y no cualquier alimento que solo nos llene el estómago, hacer ejercicio físico diario al menos 30 minutos, pero lo más importante, nunca reparamos en dormir bien y adecuadamente.  

En el momento en el que priorizamos cualquier otra cosa excepto tener horas de sueño necesarias para que nuestro cuerpo repose, descanse y use la energía que en el día recopiló, pasamos por alto que un buen sueño es la clave para que el cuerpo funcione bien, la mente y el corazón estén de buen ánimo y los padecimientos que vayan surgiendo sean combatidos al instante.  

El Área Neurológica del Centro Médico ABC reafirma cómo el simple hecho de dormir a horas prudentes contribuye significativamente a la irritabilidad en el día, el desvanecimiento del estrés, mejorar la salud en general de la piel e incluso tu estado de ánimo, además de muchos otros poderosos beneficios integrales; físicos, emocionales y sociales.  

 Existen varios padecimientos que desencadenan a falta de no dormir lo suficiente, y las señales de alerta como la reducción de tu capacidad de concentración, poca tolerancia a las luces del entorno, problemas estomacales, falta de energía, pesimismo, y la sensación de “dormir, pero no descansar” a veces se dejan pasar por alto.  

Lo anterior puede terminar en trastornos del sueño que se tornan más incómodos al momento de intentar descansar en la noche, como la narcolepsia, apnea, sonambulismo, insomnio, pesadillas o simplemente que tu mente decida no callar esa voz interior al momento de acostarse y te sobrecargue los pensamientos.  

Sin embargo, todo ello puede evitarse estableciendo hábitos que se originan desde lo más básico y elemental, cambiar algunas pequeñas acciones que al ser tan triviales en nuestra rutina no caemos en cuenta que si volteamos a verlas pueden hacer grandes cambios. Quizá eso podría ser el mejor primer paso, comenzar a ponernos más atención.  

Estas son algunas recomendaciones indispensables: 

  • Elimina alimentos pesados para la cena, cámbialos por algo fácilmente digerible, ligero y que hagan sentir a tu cuerpo libre.  
  • Permítete soltar la tecnología media hora antes de dormir, desconectarse de cualquier pantalla y tomarse un minuto para dejar la mente en blanco suma. 
  • Entorno oscuro y silencioso, aunque si has notado que te duermes mejor con música de fondo, prográmala para detenerse o a un volumen bajito.  
  • Las preocupaciones a un lado, ya tendrás todo el día para ocuparte de ellas y resolverlas, su solución no la vas a encontrar antes de dormir.  

Todo lo descrito quizá sean acciones invisibles, pero cuando las conviertes en algo que tenga presencia les das importancia, voluntad y contribuya a tener un mejor descanso.  

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