Redacción Marlone Serrano
El maestro José Adolfo Campos Mata, director de Desarrollo Económico Sustentable, compartió en entrevista cómo este municipio ha pasado de ser un espacio agrícola y migrante a convertirse en un polo de atracción económica y turística en el centro del país. Su visión combina desarrollo, inversión y sustentabilidad, con un enfoque claro: “Dolores Hidalgo está en los ojos del mundo”.
Desde principios de los años 2000, Guanajuato inició una transformación con la llegada de armadoras como General Motors en Silao y el desarrollo del Puerto Interior, consolidando al estado como un bastión industrial. Sin embargo, Dolores Hidalgo encontró su motor en el turismo cultural, histórico y gastronómico, complementado con agricultura de exportación y artesanía. Campos Mata explica que el crecimiento económico de la región no puede entenderse sin la integración de lo cultural, artístico y social, lo que ha permitido que Dolores se posicione como parte del “diamante del centro del país”, junto con estados como Querétaro, San Luis Potosí y Aguascalientes.
La agricultura sigue siendo el sector económico principal, con cultivos que han evolucionado del maíz y frijol hacia productos de exportación como pimientos, alcachofas y lechugas. Hoy, Dolores Hidalgo no solo abastece al mercado nacional, sino que exporta vegetales a Estados Unidos, Europa y Centroamérica. A ello se suma la artesanía cerámica y mayólica, que continúa siendo símbolo de identidad y fuente de ingresos, junto con la recepción de remesas que fortalecen la economía local.
El reto del empleo se enfrenta con capacitación constante. La Universidad Tecnológica de Dolores Hidalgo ha sido clave para formar egresados especializados en procesos de producción, robótica y comercialización. “La capacitación es fundamental para que nuestros jóvenes puedan integrarse a empresas de alto nivel y competir en mercados internacionales”, señala Campos Mata. Casos de éxito como talleres de cerámica que exportan miles de piezas a cadenas estadounidenses muestran el potencial de la región.
La visión sustentable es otro eje central. La dirección que encabeza busca equilibrar crecimiento económico con cuidado ambiental, promoviendo industria ligera de bajo impacto, respeto a zonas de recarga de agua y proyectos agrícolas más eficientes. El reto hídrico es evidente: la sobreexplotación de los mantos acuíferos alcanza el 64%, pero iniciativas como invernaderos y macrotúneles buscan reducir el consumo de agua y mejorar la productividad. “No es solo crecer, es hacerlo con equilibrio y respeto al medio ambiente”, enfatiza.
En el ámbito comercial, se impulsa la digitalización y el acompañamiento a artesanos que han visto caídas de hasta 80% en sus ventas. La estrategia incluye equipamiento, capacitación en plataformas digitales y diversificación de la oferta turística con corredores como la Ribera del Río, que integra artesanías, alimentos y experiencias culturales. “Hay que aprovechar las herramientas digitales y brindar equipamiento para que los emprendedores puedan competir”, señala.
La conectividad también ha sido clave. El Boulevard de la Libertad redujo a 30 minutos el trayecto entre Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, lo que ha detonado inversiones en hoteles, restaurantes, viñedos y desarrollos habitacionales. Además, el municipio se proyecta como destino para jubilados nacionales y extranjeros que buscan calidad de vida en un entorno cultural y seguro.
Con esta estrategia, Dolores Hidalgo se consolida como un destino que combina historia, turismo y sustentabilidad. “El crecimiento económico debe ir acompañado de participación ciudadana, de un trabajo en equipo entre sociedad y gobierno”, concluye Campos Mata. Así, la ciudad se proyecta hacia los próximos años como un referente en desarrollo equilibrado, capaz de atraer inversiones, generar empleo y preservar su identidad cultural.










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