Redacción Marlone Serrano
La Cuna de la Independencia no solo guarda historia en sus calles y templos, también en sus cantinas. Dos de ellas, La Hiedra y el Bar El Faro, forman parte de un recorrido nocturno que se ha convertido en atractivo turístico: la visita guiada por cantinas, acompañada del viaje en tranvía que recorre los rincones más emblemáticos de la ciudad.
La Cantina La Hiedra, fundada en 1907 por la familia Hernández, es considerada una de las más antiguas de Dolores Hidalgo. Sus paredes están llenas de fotografías y recuerdos de José Alfredo Jiménez, quien solía reunirse allí con amigos y músicos. El ambiente bohemio, las rocolas y las botanas caseras convierten cada visita en un viaje al pasado, donde la música ranchera sigue siendo protagonista.
Por su parte, el Bar El Faro, abierto en 1951 por don Manuel González, conserva la esencia de las cantinas tradicionales del Bajío. Con mesas de madera, bebidas clásicas y un ambiente cercano, este espacio se ha convertido en punto de encuentro para locales y turistas que buscan vivir la autenticidad de Dolores Hidalgo.
El recorrido nocturno incluye paradas en ambas cantinas, donde los visitantes pueden degustar cervezas, tequilas y mezcales de la región, acompañados de historias que narran la vida cotidiana del pueblo en el siglo XX. El viaje en tranvía complementa la experiencia, llevando a los turistas por calles iluminadas y sitios históricos como la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores y el Museo de José Alfredo Jiménez.
Hoy, tanto La Hiedra como El Faro son más que bares: son espacios culturales que preservan la memoria de Dolores Hidalgo y ofrecen al visitante una experiencia única. Entre brindis, canciones y relatos, cada noche se convierte en un homenaje a la tradición mexicana.
Dolores Hidalgo invita a descubrir sus cantinas históricas y a vivir la fiesta nocturna en la ciudad donde comenzó la Independencia y nació la música ranchera.










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