Redacción Daniel Lee
Compartamos Banco llevó el talento de artesanas y artesanos desde sus comunidades hasta el Bosque de Chapultepec, conectando saberes ancestrales con audiencias de todo el mundo.
El Campeonato del Mundo no solo se jugó en las canchas; También se vivió con intensidad en el corazón cultural de la Ciudad de México. El Bosque de Chapultepec se transformó en un vibrante mosaico multicultural gracias a Aldea Global 2026 , un encuentro que, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente, congregó a cerca de tres millones de visitantes durante 13 días de actividad.
En este escaparate de magnitud internacional, el verdadero protagonismo se lo llevaron las manos, las historias y el ingenio del talento emprendedor mexicano.
A través de un pabellón diseñado no solo para exhibir, sino para conectar de forma humana y directa, Compartamos Banco facilitó el traslado y la participación de pequeños empresarios provenientes de diversas comunidades del país. Este espacio se convirtió en un puente directo entre la tradición local y el mercado global, integrando un punto de venta, un recorrido museográfico sobre la evolución del emprendimiento y un área interactiva que cautivó a los asistentes.
Manos que tejen identidad y futuro
Detrás de cada pieza exhibida en el pabellón hubo un rostro, una familia y un legado que resiste al tiempo. Un total de 17 emprendedores rotaron a lo largo del evento para compartir sus procesos creativos y comercializar sus productos sin intermediarios.
Entre estas voces destacó la de María Ángeles Hernández Pérez , originaria de Chiapa de Corzo, Chiapas. A los 13 años, fascinada por el brillo y los colores de la laca tradicional chiapaneca, decidió aprender un oficio que hoy es el motor de su propio taller familiar.
“Aprendí porque me gustaba mucho este arte. Con el tiempo formamos nuestro propio taller familiar y hoy seguimos trabajando esta tradición que queremos compartir con más personas”, relató María Ángeles, reflejando el orgullo de ver su herencia cultural valorada por visitantes internacionales.
El viaje textil estuvo representado por Eva Iraís Mendoza Antonio , de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca, quien llevó la magia del telar de cintura, una técnica que en su hogar ha pasado de generación en generación de forma ininterrumpida.
“Somos cuatro generaciones trabajando este arte. Me llena de orgullo que nuestra artesanía pueda ser conocida por personas de todo el mundo y que se lleven un pedacito de Oaxaca consigo”, afirmó Eva Iraís.
Por su parte, Magali Guadalupe Pedro González , también oaxaqueña, demostró cómo la tradición puede evolucionar hacia modelos de negocios sostenibles y atractivos para el turismo actual. Junto a su familia, Magali no solo vende piezas de barro negro en el mercado local, sino que transformó su taller en un centro de experiencias donde los turistas locales y extranjeros pueden moldear sus propias creaciones. Con el respaldo estratégico de Compartamos Banco, ha invertido en insumos clave y avanza firmemente en la formalización de su marca para conquistar nuevos mercados.
Más allá del crédito: Un modelo de impulso integral
La presencia de estas historias en Aldea Global no es un esfuerzo aislado, sino el reflejo de una filosofía institucional que cumple 37 años de acompañamiento cercano a las familias emprendedoras de México.
“La misión de Compartamos Banco ha sido, desde hace 37 años, acompañar a quienes todos los días trabajan para sacar adelante sus proyectos ya sus familias. Participar en Aldea Global nos permitió mostrar que detrás de cada emprendimiento existe una historia de esfuerzo, talento y perseverancia que merece ser conocida y reconocida”, señaló Gerardo Aceves Plasencia , Subdirector de Patrimonio de Marca y Educación Financiera de la institución.
El pabellón también sirvió como el escenario ideal para conmemorar las dos décadas del Premio Emprendedores Compartamos Banco , una iniciativa que durante 20 años ha visibilizado y premiado la resiliencia, la innovación y el impacto comunitario de sus clientes.
Para Compartamos Banco, que actualmente impulsa a más de 3.6 millones de emprendedores a nivel nacional , el crecimiento de un negocio requiere de herramientas integrales: capacitación continua, educación financiera adaptada a la realidad y, principalmente, la apertura de canales de comercialización masiva que pongan el talento local bajo los reflectores del mundo.
Aldea Global 2026 cerró sus puertas, pero las ventanas comerciales y las conexiones humanas que se abrieron para estos artesanos apenas comienzan a dar frutos. En un contexto globalizado, estas historias nos recuerdan la cara más valiosa de México: aquella que emprende desde sus raíces, genera oportunidades desde lo local y demuestra que el trabajo artesanal es, sin duda, la mejor noticia del día.



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