Redacción Atziri Gomez
La bandera LGBT+ nació en 1978 con ocho colores y cada uno tenía un significado especial. Con el paso del tiempo evolucionó hasta convertirse en el símbolo del Orgullo que hoy se reconoce en todo el mundo.
La bandera LGBT+ es uno de los símbolos más reconocidos del mundo y cada año cobra especial relevancia durante junio, mes en el que millones de personas participan en actividades relacionadas con el Orgullo alrededor del planeta. Presente en marchas, edificios, espacios públicos y redes sociales, este emblema representa diversidad, inclusión y la búsqueda de igualdad de derechos.
Aunque hoy suele identificarse por sus seis franjas de colores, pocas personas conocen que el diseño original era distinto y que cada tono fue elegido con un significado específico, la bandera fue creada en 1978 por el artista y activista estadounidense Gilbert Baker, quien buscaba construir un símbolo positivo que representara a la comunidad LGBT+ desde una perspectiva de celebración, identidad y esperanza.
En ese momento, distintos movimientos de diversidad sexual buscaban mayor visibilidad y reconocimiento social, Baker propuso entonces utilizar el arcoíris como una imagen capaz de expresar la diversidad de experiencias, identidades y formas de vivir y amar. La primera versión de la bandera estaba integrada por ocho colores, cada uno con un significado propio.
El rosa representaba la sexualidad; el rojo simbolizaba la vida; el naranja hacía referencia a la sanación; el amarillo se relacionaba con la luz del sol; el verde representaba la naturaleza; el turquesa hacía alusión al arte y la magia; el azul o índigo simbolizaba la serenidad y el violeta representaba el espíritu.
Con el paso del tiempo, el diseño comenzó a modificarse por razones prácticas, la franja rosa fue eliminada debido a dificultades para producir tela de ese color en grandes cantidades, posteriormente también desapareció el turquesa y se realizaron ajustes en el azul para lograr una distribución más uniforme del diseño.
Así nació la bandera de seis colores que actualmente se reconoce en gran parte del mundo: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, sin embargo, más allá del número de franjas, el significado central del símbolo se ha mantenido. La bandera continúa representando la diversidad dentro de la comunidad LGBT+, así como el reconocimiento de distintas identidades y expresiones.
Con el paso de los años, este emblema también se convirtió en una referencia vinculada a la memoria histórica y a la defensa de derechos para personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y otras identidades de la diversidad sexual y de género, actualmente, el Mes del Orgullo no solo se relaciona con celebraciones y actividades culturales, también funciona como un espacio para recordar procesos históricos de visibilidad, igualdad y libertad.
Por ello, cada color mantiene un mensaje que sigue vigente para muchas personas alrededor del mundo y convierte a la bandera LGBT+ en uno de los símbolos contemporáneos más reconocidos de inclusión, diversidad, orgullo y conservando la esencia con la que fue creada.

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