Hace tres años estuvimos en Copenhague y frente al mar contemplamos la escultura de La Sirenita. Esa figura de bronce, pequeña y melancólica nos hizo pensar en su creador y por supuesto empezamos a investigar sobre Hans Christian Andersen y supe como su vida se refleja en su cuento El Patito Feo, que no solo es un cuento infantil, sino la confesión velada de su propia vida.
El Patito Feo, publicado en 1843, refleja su vida: el niño rechazado que se convierte en cisne, el escritor que, a pesar de las humillaciones, logra el reconocimiento internacional. Chistian Andersen confesó que se veía reflejado en el patito, y su autobiografía confirma que la historia es el reflejo de sus heridas y de sus triunfos.
Andersen nació en Odense, Dinamarca, en 1805. Creció en la pobreza y sufrió burlas por su aspecto físico
A los 14 años llego a Copenhague con deseos de ser artista, pero siempre se topaba con rechazos y fracasos antes de descubrir que su destino verdadero estaba en la escritura. Sin embargo, gracias al apoyo de un mecenas Jonás Collin, que lo descubrió pudo estudiar y encontrar en la escritura lo que lo transformaría.
Su obra que incluye La Reina de las Nieves, El Soldadito de Plomo, y El traje nuevo del Emperador, esta reafirmada por personajes que luchan contra la adversidad como el mismo lo hizo.
El niño pobre y desgarbado de Odense que fue rechazado por su aspecto, con el tiempo se transformo en cisne de la literatura universal.
Que escribió 168 cuentos entre hadas y cuentos infantiles.
Así la escultura de La Sirenita no solo recuerda un cuento, sino la vida de un hombre que convirtió la fragilidad en belleza universal. En ella se mezclan la memoria y el arte, como testimonio de que incluso desde la vulnerabilidad el arte es capaz de crear una obra que puede iluminar al mundo.
Profa. Mayra Núñez P.
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