Redacción: Arely Negrete
En el trabajo invisible de millones de mujeres existe un impacto real en la economía y la vida cotidiana. Este Día de las Trabajadoras del Hogar visibiliza sus derechos y desafíos.
El 30 de marzo se celebra el día internacional de las trabajadoras del hogar, fue proclamado a partir de 1988 en Bogotá Colombia, a través del primer gran congreso de trabajadoras del hogar. En aquel entonces se discutieron asuntos como la discriminación, la falta de leyes para ampararles, el recibir un pago digno y el derecho a una protección social.
La ONU se interesó en el tema, y fue entonces que en el año 2011 por medio de la organización nacional del trabajo se proclamó un convenio que se encargó de asegurar un trabajo decente para todos los trabajadores y trabajadoras domésticos/as; con lo que se creó por primera vez un documento regulatorio para este tipo de actividad.
La encuesta nacional sobre discriminación arrojo en 2022 que aproximadamente 4.5 millones de mujeres a partir de 18 años, han realizado actividades de quehaceres domésticos a cambio de un pago. El propósito de este día sigue siendo impulsar el trabajo en condiciones dignas y hacer distinción de cuanto aporta esta labor a la economía internacional.
Aun cuando se ha luchado para que esto sea regulado, lamentablemente siguen existiendo distinciones, las trabajadoras se quejan de discriminación y una diferencia importante en el salario a comparación de sus compañeros que realizan la misma actividad, además en el año 2024, 7 de cada 10 reportó que seguía sin tener prestaciones.
Si seguimos hablando de cifras, hay que mencionar que el 20% comenta haber vivido algún tipo de abuso por parte de sus empleadores, el 30% reporta malas condiciones de trabajo, tomando en consideración largos horarios y salarios bajos; 4 de cada 10 considera que no se respetan sus derechos, 9 de cada 10 cree en la frase que afirma que el trabajo de las empleadas domésticas es poco valorado, el 36% ha sido discriminada por su peso o estatura, de cada 100 solo 3 han firmado un contrato y 12 percibieron prestaciones laborales.
Históricamente, esta actividad ha existido gracias a la civilización humana; siendo realizado por personas menos favorecidas económica y racialmente. Las principales funciones que este trabajo contempla son: limpieza y orden del hogar, cuidado de menores y ancianos, elaborar alimentos, mantenimiento del hogar, entre muchas otras.
El trabajo ha sido invisibilizado por diversos factores culturales, sociales y económicos; a pesar de ser el motor que permite al resto de la sociedad funcionar, no se le da el reconocimiento que se debería. Si todos los y las trabajadores/as domésticos/as se detuvieran por un momento, el resto se envolvería en un caos, no hay que restarle importancia llamándole ayuda, pues se trata de un trabajo que necesita tener el mismo respeto y dignidad que los demás.

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