Redacción: Ana Ruiz
El palacio de Bellas Artes inaugura “Aztlán: el túnel del tiempo” una exposición donde se reúnen obras históricas y contemporáneas de artistas chicanos radicados en Los Ángeles y que estará abierta al público del 25 de marzo al 23 de agosto.
El eco de las autopistas de Los Ángeles, el brillo del esmalte de los lowriders y la resistencia política de una identidad que se niega a ser borrada han tomado, finalmente, el recinto cultural más importante de México, Bellas Artes donde el martes pasado se llevó a cabo la inauguración formal de una gran exposición.
En la ceremonia de inauguración, participaron la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera; el director del museo, Mauricio Maillé, y los curadores de la muestra Rubén Ortiz y Jesse Lerner, acompañados del presidente de la Fundación Amigos del Museo del Palacio de Bellas Artes, Jonatan Graham, y la jefa de comunicación de la Fundación Mary Street Jenkins, Alejandra Lerdo de Tejada.
De la Paz indicó que “Aztlán, túnel del tiempo” es la primera exposición de arte chicano que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes y se ancla en el deseo por expandir los horizontes en torno a la creación artística, en el reconocimiento al arte chicano y en su difusión a nuevos públicos: nada más necesario, nada más pertinente.
Compuesta por 33 artistas y colectivos contemporáneos, residentes en México y Estados Unidos, “Aztlán: el túnel del tiempo” presenta obras e historias que reivindican el arte y el movimiento chicano. Ya que durante décadas el arte chicano fue visto por la academia mexicana como un fenómeno sociológico más que una corriente estética de peso, a lo que no dudaron calificar como un “ajuste de cuentas” y el cumplimiento de una deuda con la comunidad chicana.
La exposición invita a que el recorrido por las salas sea una experiencia única para el visitante ya que pueden ver temas de memoria comunitaria, migración y resignificación del espacio urbano desde la visualidad y el arte contemporáneo. Destacando la relevancia de reconocer la incorporación de estos elementos al dialogo cultural entre México y Estados Unidos
¿Qué podemos encontrar en la exposición?
Entre las piezas se destaca el mural “El más allá” con una llanta de auto antiguo cayendo envuelta en llamas como un meteorito sobre un fondo azul, comisionado por el MPBA a 3D Collective, y un esténcil de plástico del pionero del arte del grafiti Chaz Bojorquez de 1969, titulado “Señor Suerte”.
También hay una nave espacial de rafa esparza, inspirada en el Millennium Falcon (Halcón Milenario) de Star Wars, pero con la Piedra del Sol, conocida como calendario azteca, grabada en su parte superior. El artista la creó después de que lo impresionara una obra del artista gráfico Dewey Tafoya que conoció hace más de una década.
Junto a la exposición, el programa Charlas en torno al movimiento y arte chicano busca ampliar la reflexión a través de un ciclo de conversaciones con especialistas y artistas. Estos encuentros abordan temas como el muralismo contemporáneo, la apropiación del espacio público, performatividades y la relación del arte con los procesos migratorios y comunitarios.
Viernes 27 de marzo
11:00–12:30 Mesa 3 | Escultura y territorio Participan: Raúl Baltazar y Rubén Ochoa Interlocutor: Alfonso Vázquez – Chicanxs sin fronteras 12:30–13:00 Receso13:00–14:30 Mesa 4 | Memoria, lucha y arte chicanx Participan: Sandra de la Loza y Christina Fernández. Interlocutora: Gemma Argüello (charla en inglés).
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