Redacción Carlos Villa
Como cada día de marzo, el Día Mundial del Teatro llega para celebrar que las artes y los escenarios siempre tienen algo que enseñarnos, y que la oferta cultural que tiene nuestra ciudad es inmensa, interesante y bastante abundante para conmemorarlo.
Las artes siempre han estado presentes en la conformación social de la humanidad desde que comenzamos a congregarnos, a forjar ciudades y a su vez, sentidos de pertenencia. Pero la intención y el significado de las artes, en especial del teatro, que es su día en el que lo celebramos, han tenido diversas connotaciones a lo largo del tiempo.
El Día Mundial del Teatro conmemorado anualmente durante los últimos días de marzo fue establecido por primera vez en 1962 por Jean Cocteau, quien formalmente dio su primer mensaje en torno a esto, por lo que vale la pena hacer un recorrido histórico hasta nuestros días.
Primero, las manifestaciones surgieron de la necesidad de darnos a entender, explicar, comunicar y dejar plasmado un mensaje, luego se convirtieron en formas de expresar nuestra fe y espiritualidad para que finalmente cobraran un valor estético, artístico, emocional y hasta comercial.
Este camino puede entenderse mediante todas las artes, pero viéndolo desde la perspectiva teatral una puesta en escena nace en la Grecia Antigua a través de dos géneros mayores como la tragedia y comedia que buscan representar situaciones de su vida cotidiana con desenlaces funestos o cómicos según sea el destino.
Igualmente, civilizaciones antiguas como los prehispánicos en diferentes partes del mundo se caracterizaban con vestuarios e identidades únicas para rendirle tributo a sus dioses y seres superiores que ellos consideraban. Aquellos rituales, al incluir todo tipo de expresiones y vestimentas para personificar otras vidas, también era teatro.
Con la llegada de las academias y las instituciones, el teatro y las artes en general tomaron forma de lo que es hasta nuestros días, con algunas modificaciones dadas por el tiempo, por supuesto. A partir del teatro isabelino con la formalización de un escenario también se hizo profesional y se forjaron carreras a base de esta actividad.
Con el tiempo y tras la llegada de la Revolución Industrial, el teatro adopta un fin que lo caracteriza hasta las funciones de nuestros días, el fin comercial, la idea de generar obras masivas para satisfacer una industria que pide más.
Por lo que, en un país como el nuestro dónde las artes no son dignamente remuneradas ni de mucha audiencia por diversos factores sociodemográficos, vale la pena hacerle un reconocimiento a todo tipo de obras: teatro independiente, de lo absurdo, de protesta o comercial, todos desde sus escenarios buscan cautivar al público con sus actuaciones.
Conmemorar el Día Mundial del Teatro implica admirar la labor que hacen aquellos desconocidos para situarse en frente de las masas para buscarlas desentrañar una emoción aún sin conocer sus historias de vida.
La máxima casa de estudios, la UNAM, ofrecerá obras, clases magistrales y conversatorios de acceso gratuito en su Ciudad Universitaria para celebrar este día, destacando la presentación de obras como Mi hermano no murió como un niño héroe o Laura Almela: una vida en el pulso del escenario.
Asimismo, la ciudad nos ofrece una amplia gama de puestas en escena como El Fantasma de la Ópera, Siete Veces Adiós, Matilda El Musical, Mentiras, Clue, La Nota y muchas más.

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