Redacción: Astrid Sánchez
La gastronomía coreana se consolida en la Ciudad de México a través de experiencias que van desde la lujosa barbacoa hasta el “street food” creativo. Propuestas rescatan la cocina de herencia, mientras otras ofrecen repostería temática, demostrando que el uso de fermentos tradicionales y el concepto de compartir a la mesa son los nuevos pilares del entretenimiento culinario chilango.
No es un secreto que la Ciudad de México sea un mosaico de sabores, pero pocos fenómenos gastronómicos han crecido tanto en los últimos años como la cocina coreana. Lo que antes era un secreto guardado en las calles de la Zona Rosa hoy se ha expandido por toda la capital, conquistando a quienes buscan algo más que solo comida, aquellos que buscan una experiencia social. Desde el ritual de cocinar tu propia carne en la mesa hasta los coloridos platos de acompañamiento conocidos como banchan, comer comida coreana es sumergirse en una cultura de hospitalidad y sabores intensos.

Uno de los pilares de esta tendencia es sin duda, la famosa barbacoa coreana (K-BBQ) y Midam en Lomas de Chapultepec ha elevado la experiencia a un nivel de lujo. Aquí la calidad de los cortes y la atmósfera moderna demuestran que el K-BBQ puede ser sofisticado sin perder su esencia. Por otro lado, Nadefo se ha convertido en una parada obligatoria para los amantes de la carne. Aquí el centro de atención es la parrilla donde el samgyeopsal (panceta de cerdo) y el bulgogi (carne marinada) se cocinan al momento. No se trata solo de comer, sino de compartir el proceso envolviendo la carne en hojas de lechuga con pasta de frijol fermentado y ajo, creando un bocado perfecto que equilibra texturas y temperaturas. Esto es algo que todo chilango debe probar al menos una vez, especialmente en un entorno que cuida cada detalle visual y gustativo.
Para quienes buscan un ambiente más contemporáneo y pulido, opciones como Dooriban en la colonia Roma han sabido adaptar las recetas de la abuela a un concepto de “comida de confort” que encanta a las nuevas generaciones. En estos espacios, el bibimbap (arroz mezclado con vegetales y huevo) se presenta como una obra de arte visual, mientras que el estofado de tofu picante reconforta el alma en los días lluviosos de la ciudad. Es la prueba de que la tradición no está peleada con el diseño y la modernidad de la capital.
Para quienes prefieren algo más relajado y enfocado en la comida callejera, Chingu en la colonia Roma Norte es el spot definitivo. Ubicado en avenida Sonora 46, su nombre significa “amigo”, y eso es precisamente lo que proyecta su ambiente informal y acogedor. El menú está diseñado para picar al centro, destacando estrellas de la carta como el bulgogi rice y los mandu (dumplings coreanos). Su pollo frito estilo coreano es, sin duda, uno de los ganchos principales que atrae a los amantes del “street food” con un toque creativo.
Aunque si lo tuyo es lo dulce y quieres un verdadero postre coreano cute y delicioso perfecto para sacarle una foto y subirla a tus redes sociales, no te preocupes porque tenemos la recomendación perfecta; Baking Story en Praga 58 es el lugar perfecto en donde podrás disfrutar de un dulce Bingsu (helado coreano) de diferentes sabores, de algún pan o pastel junto con una bebida caliente o fría mientras escuchas música agradable con tus amigos y pasas momentos inolvidables.
Explorar estos restaurantes coreanos en la CDMX es una aventura que vale la pena repetir. Más allá de la moda impulsada por la cultura pop, la calidad de los ingredientes y la complejidad de sus fermentos, como el icónico kimchi, aseguran que esta gastronomía llegó para quedarse. Ya sea que busques una parrillada ruidosa y divertida o un rincón tranquilo para disfrutar de un caldo tradicional, la capital tiene una mesa lista para que descubras por qué Corea del Sur conquistó el paladar mexicano.
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