Redacción: Arely Negrete
Longevidad y bienestar desde la perspectiva de un especialista en salud, que analiza cómo las decisiones cotidianas influyen en la forma en que envejecemos y en la calidad de los años vividos.
El divulgador Marcos Vázquez afirma que la manera en la que vivimos cada día impacta directamente en nuestra salud, aún más que lo que la genética pueda decir. Es conocido por el proyecto Fitness Revolucionario. El especialista en hábitos saludables afirma que solemos sobrevalorar el peso de los genes cuando se habla de longevidad.
Plantea que aproximadamente el 75% de nuestra esperanza de vida se condiciona por el estilo de vida que llevemos, mientras que el 25% depende de la genética. Con esto, se cambia la perspectiva tradicional que atribuimos a la herencia biológica; Vázquez afirma que factores como la alimentación, el ejercicio, el descanso y el estrés resultan de importancia en nuestra manera de envejecer.
Los argumentos que utiliza para explicar su teoría provienen de estudios que analizan la edad de fallecimiento en parejas. Los datos arrojan que la longevidad de una persona se suele asemejar a la de su compañero de vida en lugar que a la de sus padres. Lo que conlleva que la explicación recae en las costumbres compartidas.
Pues quienes conviven durante años tienden a tener patrones similares de alimentación, actividad física y sueño. Esa coincidencia en los hábitos termina por influir de manera notable en su salud a largo plazo. El experto también explica que la esperanza de vida indica el número de años que una persona llega a vivir, pero la calidad de vida se refiere a como se experimentan esos años, estos dos conceptos a menudo se confunden.
Desde su perspectiva, el objetivo no debería tratarse de solo de prolongar la vida, sino de conservar el mayor tiempo posible la vitalidad física y mental. Vázquez matiza que la genética si adquiere mayor relevancia cuando se habla de edades extremadamente avanzadas, pues llegar a los 110 o 115 años suele implicar factores hereditarios poco comunes,
El mensaje que quiere compartir resulta práctico y claro. No se trata de transformaciones radicales ni de medidas imposibles de mantener, pequeñas decisiones pueden llegar a marcar una diferencia significativa. Hábitos como actividad física, alimentarte mejor, dormir lo adecuado y aprender a gestionar el estrés son acciones que tienen influencia en nuestra manera de vivir.
La postura de Marcos Vázquez invita a replantear la idea de que el destino biológico es inamovible. Si bien la evidencia científica reconoce la influencia de la genética, también respalda que los hábitos cotidianos desempeñan un papel determinante en la prevención de enfermedades y en la preservación de la autonomía con el paso del tiempo, el debate no radica en elegir entre genes o estilo de vida, sino en comprender cómo interactúan ambos factores y en asumir que existe un margen real de acción personal para mejorar tanto la duración como la calidad de los años vividos.
¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ










Agregar comentario