Redacción: Jacqueline Sandoval
Profeco puso bajo la lupa las sopas instantáneas y reveló qué contienen, cuánto sodio aporta y qué debes tomar en cuenta antes de consumirlas.
Las sopas instantáneas son una opción práctica cuando no tenemos tiempo de cocinar. Se preparan en pocos minutos, son fáciles de encontrar y pueden sacarnos del apuro, pero detrás de ese vaso también hay ingredientes y datos nutrimentales que vale la pena conocer.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) puso bajo la lupa las sopas instantáneas en su más reciente estudio de calidad, publicado en la Revista del Consumidor de septiembre de 2026. El análisis incluyó 33 productos y 2 mil 37 pruebas para revisar aspectos como contenido neto, información nutrimental, sodio y aporte energético.
Entre los productos más conocidos en México se encuentra la Maruchan; sin embargo,no solo se enfocaron en una sola marca. Se detuvieron a analizar lo que contienen todas las sopas instantáneas y lo que deben saber los consumidores antes de comprarlas. De acuerdo con Profeco, la base de las sopas instantáneas está formada principalmente por pasta elaborada con harina de trigo y agua. Dependiendo de la presentación, también pueden incluir verduras, salsas, extractos cárnicos y otros ingredientes utilizados para darles sabor.
El sabor también viene acompañado de sazonadores y aditivos. Entre ellos se encuentra el glutamato monosódico, además de otros potenciadores como el inosinato disódico y el guanilato disódico. Algunas presentaciones incluso pueden contener azúcar adicionada, por lo que revisar la etiqueta puede ayudar a saber exactamente qué estamos llevando a casa.
En cuanto a su aporte nutrimental, una vez preparada la sopa, el agua representa la mayor parte de su contenido. La pasta aporta principalmente carbohidratos, mientras que las grasas pueden provenir de aceites vegetales y extractos cárnicos. Las proteínas también están presentes, aunque Profeco señala que pueden representar entre 1.6 y 5 por ciento del contenido, dependiendo del producto y la preparación.
Algo muy destacado es el sodio que contienen, el cual puede provenir tanto de la sal como de otros aditivos, por lo que Profeco recomienda mantener bajo control su consumo y revisar la información nutrimental de cada producto.
Antes de ponerle agua caliente a la próxima sopa instantánea, vale la pena mirar unos segundos el envase. El etiquetado frontal permite identificar si tiene exceso de calorías, sodio, azúcares, grasas saturadas o grasas trans. También conviene revisar las leyendas precautorias, especialmente cuando hay alergias o cuando el producto será consumido por niñas y niños.
La idea no es convertir a la sopa instantánea en la villana de la cocina, sino tener más información para decidir qué comemos. Al final, una opción práctica puede seguir siendo parte de la alimentación, siempre que se consuma con moderación y sin dejar de revisar lo que contiene.










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