Cultura

Del alimento de los dioses al dilema del campo: El Cacao y el Chocolate Mexicano en su Día Nacional 

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¿Conoces la historia y los beneficios detrás del Día Nacional del Cacao y el Chocolate? Explora cómo este tesoro mesoamericano busca rescatar el campo mexicano frente a grandes desafíos de producción. 

Redacción Amairany Ramírez  

El cacao ha recorrido un largo camino desde las civilizaciones antiguas hasta las mesas contemporáneas de nuestro país. Inicialmente reverenciado por la cultura olmeca alrededor del año 1500 a.C., este fruto se convirtió en un pilar sociocultural y económico fundamental para los mayas y mexicas. En tiempos prehispánicos, no solo se le consideraba un regalo divino cuyo nombre científico Theobroma cacao significa literalmente “alimento de los dioses”, sino que además fungía como una valiosa moneda de cambio para realizar transacciones comerciales. Asimismo, las bebidas preparadas a partir de sus preciados granos estaban estrictamente reservadas para la élite gobernante, sacerdotes y los guerreros más destacados de la época. 

Hoy en día, esta profunda herencia ancestral se conmemora cada 2 de septiembre en el Día Nacional del Cacao y el Chocolate. Esta festividad fue oficialmente establecida en el año 2019 mediante una proclama del Senado de la República, a propuesta del Honorable Congreso de la Unión e impulsada firmemente por la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares A. C. (ASCHOCO). La fecha no fue elegida al azar: el árbol de cacao se cosecha únicamente dos veces al año, siendo precisamente el 2 de septiembre el periodo aproximado en el que inicia la primera etapa de recolección anual. Es el momento clave en el que los campesinos y cacaoteros ven reflejado el fruto de su arduo trabajo en los campos. 

No obstante, detrás de la riqueza cultural de este festejo, la industria agrícola nacional enfrenta un panorama sumamente retador. Aunque México es la cuna histórica de este alimento, actualmente el país ocupa el decimotercer lugar en la producción mundial, aportando apenas el 0.5% del volumen global, lo que se traduce en cerca de 28 mil toneladas anuales. Entre los años 2003 y 2016, la producción mexicana experimentó un preocupante descenso del 46.24%. Este retroceso se debe a factores complejos como el encarecimiento del azúcar que golpea a los campesinos, plagas agrícolas, los efectos del cambio climático, la competencia comercial internacional y mitos infundados en torno a su consumo. A pesar de ello, el territorio cuenta con condiciones ideales para replicar modelos de éxito en sus estados productores principales: Tabasco, que lidera con el 68.8% del total nacional, y Chiapas, que contribuye con el 31.1%, complementados por regiones fértiles en Guerrero y Oaxaca. 

Más allá de los desafíos económicos, el valor del cacao destaca por sus extraordinarias propiedades nutritivas cuando se integra de manera responsable en la dieta habitual. Es una fuente natural de glúcidos, fibras, proteínas, vitamina A, B, B2, y minerales esenciales como hierro, potasio, magnesio, calcio, fósforo y flúor. Científicos y expertos de la UNAM, como la especialista María del Carmen Iñárritu, señalan que el consumo de chocolate amargo o semiamargo (con un porcentaje de 70% a 85% de cacao) favorece la circulación sanguínea y la presión arterial debido a la presencia de flavonoides y óxido nítrico. Además de ayudar a regular las funciones cardiovasculares y cerebrales, el cacao estimula la liberación de neurotransmisores como la serotonina y las endorfinas, mejorando sustancialmente el estado de ánimo, la memoria y combatiendo el envejecimiento celular prematuro. Los expertos sugieren limitar la ingesta diaria a una porción de entre 10 y 20 gramos de chocolate puro. 

La versatilidad de este ingrediente, orgullo de nuestra gastronomía, se hace presente en preparaciones culinarias emblemáticas como el mole, así como en bebidas tradicionales mexicanas de la talla del pozol y el champurrado. Preservar toda esta valiosa cadena de valor, que inicia con el trabajo del agricultor y culmina en el paladar del consumidor, es la principal meta del sector. De acuerdo con Alicia Páramo, directora general de ASCHOCO, es de vital importancia impulsar la producción nacional de cacao de manera sostenible para garantizar el sustento de cientos de familias mexicanas. Por ello, alzar una taza de chocolate o degustar una onza amarga en este Día Nacional representa mucho más que un deleite; es un acto de orgullo, apoyo al campo local y preservación de nuestra propia identidad nacional. 

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