Redacción Regina Melo
Cada 22 de julio se conmemora el Día Internacional del Trabajo Doméstico, una fecha que busca visibilizar la importancia de quienes realizan labores fundamentales para el funcionamiento de millones de hogares, pero que durante décadas han permanecido en la informalidad, con escaso reconocimiento y limitadas garantías laborales. La jornada también invita a reflexionar sobre los desafíos que aún enfrenta este sector para acceder a condiciones de trabajo dignas y al respeto de sus derechos.
La conmemoración fue impulsada en 1983 durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Lima, Perú. En ese espacio, organizaciones de mujeres y trabajadoras del hogar acordaron establecer una fecha que pusiera sobre la mesa la realidad de este oficio, tradicionalmente desempeñado por mujeres y marcado por la desigualdad, la discriminación y la falta de protección laboral.
El objetivo principal de esta fecha es reconocer el valor social y económico del trabajo doméstico remunerado, además de promover políticas públicas que garanticen salarios justos, acceso a la seguridad social, jornadas reguladas y condiciones laborales libres de abuso. También busca combatir la idea de que estas actividades forman parte de una obligación natural de las mujeres, cuando en realidad constituyen un trabajo que requiere habilidades, esfuerzo y responsabilidad.
En México, el trabajo doméstico representa una fuente de empleo para cerca de 2.5 millones de personas, de acuerdo con datos oficiales. De ese total, alrededor del 90 % son mujeres, lo que refleja la fuerte feminización de esta actividad. Muchas de ellas realizan tareas de limpieza, cocina, cuidado de niñas, niños, personas mayores o personas con discapacidad, desempeñando un papel indispensable para que miles de familias puedan desarrollar sus actividades diarias.
A pesar de los avances registrados en los últimos años, como la incorporación obligatoria de las personas trabajadoras del hogar al sistema de seguridad social y el reconocimiento de diversos derechos laborales, todavía existen retos importantes. Una parte considerable de quienes se dedican a esta actividad continúa laborando sin contrato, con ingresos bajos o sin acceso pleno a prestaciones como vacaciones pagadas, aguinaldo o atención médica. Además, algunos son víctimas de malos tratos y discriminación.
La importancia del Día Internacional del Trabajo Doméstico radica en recordar que detrás de cada hogar organizado existe el esfuerzo de millones de personas cuyo trabajo sostiene la economía y el bienestar de las familias. Reconocer su aportación también implica valorar una actividad que históricamente ha sido invisibilizada y avanzar hacia una sociedad con mayores oportunidades para todos.










Agregar comentario