Redacción: Daniela Paredes Rocha
Fabricantes chinos presentan un modelo híbrido para ganar terreno en Europa y agilizar la competencia automotriz.
El debate sobre si el motor Wankel está superado sigue abierto. En ese contexto, Harbin Dongan Auto Engine, sucursal del grupo estatal Changan Automobile Group, ha dicho la puesta en marcha con éxito de su primer prototipo funcional de motor circular. El modelo, habla R05E, tiene vista su producción en serie a partir de 2027.
El R05E mantiene la configuración clásica del Wankel, basada en un rotor triangular y un eje específico. A esta arquitectura tradicional se suman soluciones actuales como un sistema de doble encendido independiente, una chaqueta de agua integrada para mejorar la estabilidad térmica y el uso de materiales avanzados llevados a reducir la fricción y el consumo.
El motor desarrolla 53 kW a 6.500 revoluciones por minuto y alcanza una densidad de potencia cercana a 1,2 kW por kilogramo. La carcasa de aluminio obtenida mediante fundición a presión y el revestimiento NDC de nanodiamante reflejan el énfasis en la eficiencia, uno de los puntos importantes críticos de esta tecnología. Además, la compañía ve una versión de doble rotor con una potencia superior a los 110 kW.
Aplicaciones y estrategias industriales. La principal utilidad actual de un motor Wankel está en su compacidad, su bajo nivel de vibraciones y su favorable relación entre potencia y peso. Estas características hacen que el R05E esté especialmente
llevado a la aviación de baja altitud, con aplicaciones vistas en drones de gran tamaño, pequeñas aeronaves tripuladas, eVTOL y determinados sistemas de propulsión híbridos.
En el ámbito de los híbridos, fabricantes como BYD tienen una posición destacada e importante en su avance hacia el mercado europeo. Su directora ejecutiva, Stella Li, ha señalado que una posible revisión de la prohibición de los motores térmicos podría ayudar a la industria del país en lugar de parar como planea Bruselas.
Este movimiento se hace en un entorno de fuerte competencia global en la industria automotriz, donde los fabricantes buscan modificar las normas ambientales europeas y la demanda de vehículos más eficientes. La apuesta china por esta tecnología dice igual a la necesidad de tener modelos más factibles en términos de costo, al tiempo que baja el consumo de combustible. Analistas del sector señalan que esta perspectiva podría tener más consumidores que aún no están listos para una transición total hacia los vehículos eléctricos, costando así la presencia de China en el mercado europeo y marcar un punto fundamental en la competencia automotriz europea actual.
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