Celebridades

Bad Bunny genera polémica en el Museo Nacional de Antropología por tocar una estela prehispánica

Bad Bunny

Redacción Javier Escárcega  

El incidente ocurrió durante una visita privada al Museo Nacional de Antropología, parte de las actividades del artista en México tras concluir su gira “Debí tirar más fotos”.

En redes sociales circuló una fotografía publicada en sus historias de Instagram donde aparece con la mano sobre una estela que forma parte del acervo del museo. Esto desató reacciones tanto de seguidores como de críticos en plataformas digitales. 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitió un pronunciamiento oficial aclarando que el contacto físico con piezas del acervo está estrictamente prohibido, precisamente porque los aceites y sales de la piel pueden dañar materiales que tienen siglos de antigüedad. El comunicado subrayó que, cuando Bad Bunny colocó su mano sobre la estela, el personal de custodia le indicó que estaba prohibido tocar las piezas, y el artista retiró su mano tras esa indicación. 

La polémica no solo se centró en la acción en sí, sino en las implicaciones simbólicas de alguien con alto perfil mediático interactuando de manera aparentemente privilegiada con patrimonio cultural que, en condiciones normales, permanece protegido y fuera del alcance directo de cualquier visitante. Algunos internautas señalaron que a las personas promedio no se les permitiría acercarse tanto a una pieza sin vitrina protectora ni tocarlas brevemente siquiera. 

Además, surgieron cuestionamientos sobre si se trató de un simple descuido o de una conducta que refleja un sentido de impunidad derivado de la fama. Aunque el INAH reitera que el artista cumplió con retirar la mano al ser advertido, la difusión del momento generó un debate más amplio sobre la responsabilidad de figuras públicas al interactuar con espacios culturales sensibles, independientemente de su estatus. 

Desde una perspectiva normativa y de conservación, la regla de no contacto físico con artefactos arqueológicos está establecida para proteger el patrimonio de daños irreversibles. Incluso acciones aparentemente inocuas, como tocar una estela, pueden contribuir al desgaste de superficies milenarias. Lo que pasó con Bad Bunny recuerda que la protección del patrimonio no debe ser negociable, y que la atención mediática no debería poner a personas en situaciones de riesgo de daño para bienes culturales. 

Y, aunque no se han reportado sanciones formales ni daños estructurales a la pieza en cuestión, el debate público subraya la necesidad de que todos los visitantes ya sean figuras públicas o no, respeten las normas básicas de conservación en museos y zonas arqueológicas. El suceso plantea una reflexión más amplia: la fama no debería ser excusa para excepciones en áreas donde la preservación cultural es prioritaria, y los descuidos, por leves que parezcan, pueden convertirse en símbolos de desigualdad ante las normas. 

Bad Bunny shares new photos at El Museo Nacional de Antropología in México  City 🇲🇽

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