Redacción: Raquel García
El estiramiento diario es vital para la salud. Expertos urgen a integrarlo a la rutina para prevenir dolores crónicos, mejorar la flexibilidad y aumentar la vitalidad.
En la rutina cotidiana, a menudo asociamos el cuidado físico únicamente con el entrenamiento intenso o la actividad cardiovascular. Solemos limitar la preparación del cuerpo a un breve calentamiento previo al ejercicio para evitar lesiones inmediatas. Sin embargo, los expertos señalan que estamos pasando por alto un pilar fundamental de la salud integral: el estiramiento diario. Esta práctica no debería ser una actividad esporádica o exclusiva de los atletas, sino un hábito constante, tan esencial como empezar o terminar el día, capaz de transformar nuestra calidad de vida, prevenir dolores crónicos y potenciar la flexibilidad general.
La relevancia de esta práctica es tal que, siguiendo una tendencia ya consolidada en Estados Unidos con numerosas cadenas dedicadas exclusivamente a esta disciplina, España ha comenzado a integrar centros especializados. Un ejemplo pionero es “Estiro”, un espacio que busca cambiar la mentalidad sobre la movilidad. Elena Morales, fisioterapeuta y cofundadora del centro, explica que existe una gran diferencia entre estirarse uno mismo de forma casual y recibir un estiramiento asistido y personalizado. En estos centros, el usuario no realiza el esfuerzo solo; es guiado completamente para lograr un rango de movimiento que difícilmente alcanzaría por su cuenta.
La sensación de un cuerpo bien estirado es inconfundible: desaparecen los crujidos articulares y se incrementa la vitalidad. Morales describe la rigidez corporal como un lastre que hace que cualquier tarea cueste el doble de esfuerzo, generando fatiga prematura y dolor. Por el contrario, al liberar la tensión muscular, la respiración fluye mejor, el cuerpo se siente ligero y el movimiento se vuelve natural.
¿Con qué frecuencia debemos hacerlo? La respuesta es contundente: todos los días. Esto es imperativo para quienes llevan un estilo de vida sedentario o pasan largas jornadas sentados. No se requiere una inversión de tiempo excesiva; basta con unos minutos al levantarse para activar el organismo tras el sueño. La clave, según los especialistas, no es la duración, sino la constancia. Se recomienda combinar estiramientos dinámicos antes de entrenar para “despertar” los músculos, con estiramientos pasivos o asistidos al finalizar el día para soltar la carga acumulada.
Ya sea un estiramiento ligero de pocos minutos o uno con duración más larga, el estiramiento actúa como un reinicio total. Los beneficios se perciben rápidamente: mayor claridad mental, mejor descanso nocturno, reducción de riesgo de lesiones y una energía renovada. En definitiva, estirar es una herramienta de autocuidado accesible y poderosa, adaptable tanto a deportistas de alto rendimiento como a cualquier persona que busque mejorar su bienestar diario.

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