Redacción: Daniel Noriega
Michale Graves sufre la cancelación de varias fechas en su gira por el Reino Unido debido a protestas por su apoyo a la extrema derecha y a Donald Trump.
Las cosas se pusieron tensas para el músico Michale Graves. Su gira Sticks And Stones por el Reino Unido está sufriendo serios tropiezos, con varias fechas canceladas y recintos asediados por protestas. ¿El motivo? El público británico no perdona sus polémicas posturas políticas del pasado.
Resulta que el internet y los fans tienen una memoria de elefante, y cuando se trata de posturas políticas extremas, la factura siempre llega tarde o temprano. El ex cantante de la banda estadounidense The Misfits, Michale Graves. La está pasando verdaderamente mal en tierras europeas, ya que su actual tour, Sticks And Stones, se ha topado con una auténtica pared de rechazo absoluto por parte del público británico. Varias de sus fechas ya fueron dadas de baja y la tensión en los foros sigue escalando.
Pero ¿qué fue exactamente lo que hizo para ganarse el repudio del público en el Reino Unido? Para entender este desastre tenemos que retroceder a los años 2020 y 2021. Primero, Graves causó una indignación tremenda al mostrar abiertamente su respaldo a los Proud Boys, un grupo de extrema derecha bastante polémico en Estados Unidos. Y aunque el buen Michale terminó borrando la publicación de sus redes sociales, ya sabemos que una captura de pantalla es para siempre y el daño a su imagen quedó hecho.
Sin embargo, la gota que derramó el vaso y que gran parte de la escena no le perdona, fue su postura durante el 2021. El músico no dudó en sumarse al movimiento MAGA para respaldar a Donald Trump. La cosa no paró en simples tuits; Graves apoyó las protestas que derivaron en el infame asalto al Capitolio de los Estados Unidos, cuando manifestantes (incluyendo a otro músico pesado, Jon Schaffer de Iced Earth) intentaron frenar la victoria electoral de Joe Biden.
Michale incluso lo presumió a los cuatro vientos con este mensaje en sus redes: “Estaré en Washington D. C. el 5 y 6 de enero participando en varias misiones junto a cientos de miles de compatriotas estadounidenses que se manifiestan en la capital”. Obviamente, con un historial de este calibre, los británicos le dijeron: “aquí no pasas”.
Las manifestaciones han estado a la orden del día. Afuera del icónico recinto The Underworld, ubicado en el barrio de Camden en Londres, se armaron las protestas exigiendo que le cerraran las puertas. La presión fue tanta que otros promotores prefirieron no meterse en problemas; el local Holy Diver en Stockport, por ejemplo, ya canceló definitivamente el concierto que tenían agendado para el 28 de febrero. Por si fuera poco, la revista Searchlight no se anduvo con rodeos y ya catalogó al músico directamente como un “fascista”.
Ante toda esta avalancha de cancelaciones, etiquetas pesadas y boicots, Michale Graves no se quedó de brazos cruzados. A través de un comunicado oficial, el cantante expresó sentirse acosado por una intensa campaña digital en su contra. En su defensa, señaló: “Respeto que la gente pueda tener opiniones diferentes o decidir no asistir a estos conciertos. Me preocupa mucho que los locales, el personal y las personas que simplemente realizan su trabajo se vean sometidos a una gran presión y angustia, y en algunos casos, incluso amenazados por simplemente presentarse a trabajar”.
Finalmente, Graves intentó limpiar el terreno asegurando que sus shows no tienen dobles intenciones ni buscan alterar el orden: “Quiero ser muy claro: mis conciertos tratan sobre música, comunidad y pasión compartida. No promuevo la violencia, el odio ni el daño… Todos son bienvenidos”.
El debate, por supuesto, sigue ardiendo en redes sociales. ¿Se puede separar al artista de sus ideales cuando estos rozan los extremos, o el público hace bien en cerrarle la llave?
Lo único seguro es que esta accidentada gira demuestra que, en la escena actual, las acciones abajo del escenario hacen tanto ruido como la música misma.




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