Redacción: Eduardo Nolasco
Trabajadores del Metro marchan de Balderas al Zócalo este 4 de febrero para exigir mayor presupuesto y mantenimiento preventivo; las autoridades reportan que el servicio de trenes se mantiene operativo en todas las líneas pese a las movilizaciones y cierres viales en el Centro Histórico.
El sistema de transporte más importante de la capital mexicana ha sido testigo hoy de una movilización masiva que ha alterado el ritmo habitual de la zona centro. Cientos de trabajadores que pertenecen al sindicato mayoritario se ha reunido para visibilizar una serie de demandas que consideran urgentes para la operatividad del sistema. A pesar de la magnitud de la protesta, las autoridades han confirmado que el servicio de trenes se mantiene sin interrupciones en todas sus líneas para no afectar el traslado de millones de usuarios.
El detonante principal para este hundimiento en la paz laboral ha sido creciente preocupación técnica y presupuestaria que rodea a las instalaciones fijas y al material rodante. El anuncio del sindicato sobre la falta de insumos críticos para el mantenimiento preventivo fortaleció la movilización, exigiendo una partida extraordinaria que garantice la seguridad de pasajeros y empleados. Los mercados de opinión pública ahora anticipan una respuesta agresiva por parte de la administración central para mitigar el riesgo de futuros paros en el servicio.
El impacto en la movilidad terrestre fue sido inmediato y profundo, provocando cierres en vialidades clave como Avenida Juárez y los alrededores del Eje Central Lázaro Cárdenas. Los conductores han tenido que buscar rutas alternativas mientras el contingente continuo de manera pacífica pero firme hacia la Plaza de la Constitución para entregar sus demandas. Esta acción colectiva ha acelerado la saturación de otros medios de transporte como el Metrobus, el servicio de RTP, confirmando un ajuste forzoso en la logística diaria de la capital.
A pesar del clima de tensión de la jornada actual, el Metro conserva su operatividad total, aunque el panorama para los próximos días se mantiene bajo observación por parte de analistas de movilidad. La inestabilidad actual deja claro que el sistema entro en una fase de reequilibrio administrativo frente a las nuevas exigencias de seguridad y moderación que demanda la fuerza laboral. Los expertos sugieren que los próximos días serán cruciales para determinar si este ajuste es solo una protesta aislada o el inicio de un conflicto prolongado por el control presupuestal.

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