Usurpación de los saberes

Por Araceli Mendoza
@Arinmaldoza

Rituales o ceremonias de meditación que se han puesto de moda pueden ser una farsa y abusar de las personas ante la pandemia.

Grupos de yoga, de meditación, han instrumentado rituales en los que incluyen la herbolaria como medio para alcanzar la espiritualidad. La herbolaria tiene sus orígenes en las comunidades indígenas y muchas veces sólo ellas saben cómo utilizar las hierbas, porque cada una tiene sus propiedades, en un conocimiento transmitido de generación a generación, para su uso en rituales o para sanación.

Esto no se trata de llegar y tomar las plantas de la región para “curar” o “limpiar” las energías negativas, como lo practica la “new age”, agrupación que quiere sorprender a sus seguidores, sin conocer las propiedades ni características de la herbolaria ni, por supuesto, sus efectos.

Es el caso de la planta “salvia apiana”, endémica de Baja California, la cual están acabando al no saber cómo extraerla para cuidar la biodiversidad.

Los ejidatarios han denunciado el saqueo de esta planta sagrada. La extracción ilegal causa graves afectaciones a grupos vulnerables, en especial a la familia etnolingüística yumana.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no ha podido -o no ha querido- frenar este daño ambiental. La planta sagrada llamada “salvia blanca” es un arbusto silvestre de olor penetrante y hojas pequeñas de color blancuzco.

Ante la emergencia sanitaria comenzó a ser demandada por la creencia de que podría ser utilizada en rituales  espirituales o medicinales. ¿Cómo lo difunden si no tienen idea de cómo se utiliza, para qué sirve, cómo se usa? Desconocen las tradiciones herbolarias y provocan un daño terrible a la región.

La “salvia apiana” forma parte de la cosmogonía de la familia etnolingüística yumana. Los indígenas la utilizan en ceremonias donde se quema para purificar el espacio, así como para hacer “limpias” de espíritu, de malas vibras.

Quiero señalar que agrupaciones como la “new age” buscan nuevas prácticas para conservar a sus seguidores -o atraer a nuevos-, sin pensar que provocan la desaparición de la planta sagrada. Es seguro que el olor tan fuerte que despide apendeja a los seguidores, que la compran a precios muy altos, sin saber que no tiene efectos curativos.

La extracción ilegal que se ha hecho desde que comenzó la pandemia, en marzo del año pasado, es de entre dos y tres toneladas semanales de salvia en la comunidad pai pai, en Santa Catarina, al sur de Ensenada.

Las cifras de recolección, por supuesto, no se reflejan en las estadísticas proporcionadas por Transparencia de la Profepa en Baja California. A los funcionarios de la dependencia les importa poco si le dan en la torre al territorio de la comunidad pai pai.

En 2019 confiscaron 7.5 toneladas de la planta en un solo decomiso. Los indígenas, en sus denuncias, alertaron de una “usurpación de los saberes”. ¡Qué declaratoria más integra! La salvia es la principal planta de los pueblos indígenas en Baja California, por lo que esta devastación deviene en un saqueo cultural.

Más que un “boom” o moda, es una usurpación de los saberes de los pueblos indígenas de Baja California, como los cucapá, pai pai, kumiay, kiliwa y cochimi, quienes sí saben para qué sirve y cómo usarla.

Según la tradición, sólo las mujeres pueden cortarla en tiempo de cosecha; no la cortan con machete ni la arrancan de raíz, y dejan la semilla para que se esparza.

El secuestro de la planta sagrada es un daño ambiental terrible para la región, que no recibe apoyo alguno de la autoridad, por lo que los indígenas tienen que estar vigilantes ante la arbitrariedad y la derrama económica que obtienen los saqueadores.

Hay que conocer la región, las tradiciones y respetar a los pueblos indígenas; por algo ellos llevan muchas generaciones aplicando la herbolaria.

 

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *